viernes, noviembre 27, 2009

Los ERRORES MEDICOS superan las muertes por SIDA y CANCER DE MAMA


ERRORES MÉDICOS
Fuente: Informe del Institute of Medicine (IOM) 
To err is human

Los eventos adversos médicos constituyen la tercera causa de muerte en Estados Unidos, después de la enfermedad cardiaca y el cáncer; el número de errores potencialmente prevenibles cada año varía entre 44.000 y 98.000 muertes anuales, lo que supera las defunciones por SIDA y cáncer de mama.

El reporte “Errar es humano: construyendo un sistema de salud más seguro” (To err is human: Building a safer health system), producido por Institute of Medicine de los Estados Unidos en 1999, puso el dedo en la llaga al evidenciar la carga sobre la mortalidad general de los errores del sistema de salud de ese país. La mortalidad atribuible a los eventos adversos médicos es la tercera causa de muerte en Estados Unidos, después de la enfermedad cardiaca y el cáncer, y la de los errores potencialmente prevenibles cada año puede variar entre 44.000 y 98.000 muertes anuales, lo que supera las defunciones por sida y cáncer de mama.

“Aunque es humano errar, es inhumano no tratar, si es posible, de proteger de fallas evitables y peligros a aquellos que confían sus vidas en nuestras manos”

Max Thorek, cirujano,1880-1960
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HABLEMOS DEL ERROR MÉDICO:

La medicina es considerada una mezcla de arte y ciencia. Sin embargo, ya que la mayoría, por no decir todas, las actividades médicas implican la interacción entre personas, y aceptando la imperfección que caracteriza al ser humano, estas actividades son susceptibles de error. El error ha sido y será un eterno acompañante de la actividad médica. No obstante, aunque muchos de los errores se deben a efectos desconocidos de interacción entre el sujeto que recibe la intervención y la intervención misma, la mayoría de ellos se debe a fallas humanas que son potencialmente evitables.

Infortunadamente, la preocupación del cuerpo médico por el control de dichos errores ha sido poca, cuando se compara con otras profesiones donde el impacto sobre mortalidad y morbilidad puede ser despreciable. Sólo basta con recordar las medidas de seguridad en las aerolíneas, o en la industria de la construcción, e intentar comparar los procesos que implica su desempeño con el acto médico, para darse cuenta de la trascendencia marginal que le damos los médicos al control de los errores.

Más aún, el efecto de los efectos adversos y entre ellos, el de los errores médicos en la comunidad es monumental.

El reporte “Errar es humano: construyendo un sistema de salud más seguro” (To err is human: Building a safer health system), producido por Institute of Medicine de los Estados Unidos en 1999, puso el dedo en la llaga al evidenciar la carga sobre la mortalidad general de los errores del sistema de salud de ese país. La mortalidad atribuible a los eventos adversos médicos es la tercera causa de muerte en Estados Unidos, después de la enfermedad cardiaca y el cáncer, y la de los errores potencialmente prevenibles cada año puede variar entre 44.000 y 98.000 muertes anuales, lo que supera las defunciones por sida y cáncer de mama.

Los eventos adversos médicos constituyen la tercera causa de muerte en Estados Unidos, después de la enfermedad cardiaca y el cáncer; el número de errores potencialmente prevenibles cada año varía entre 44.000 y 98.000 muertes anuales, lo que supera las defunciones por SIDA y cáncer de mama.

Al observar más profundadamente el problema, es posible identificar algunas cifras importantes que ofrece el reporte. En Estados Unidos se presentan efectos adversos de las intervenciones médicas en 3,7% de las hospitalizaciones, de las cuales más de la mitad son debidos a errores potencialmente prevenibles; lo que es más grave, 25% de los casos se debe a negligencia, definida como la incapacidad de alcanzar el estándar de cuidado razonablemente esperado en un médico promedio calificado para la atención de un evento. Además, de todos los eventos adversos, 13,6% resultan en muerte y 2,6% en incapacidad permanente. Starfield simultáneamente aporta datos más escalofriantes: 12.000 muertes por año por cirugías innecesarias, 7.000 por errores de la formulación intrahospitalaria, 20.000 por otros errores intrahospitalarios y 80.000 por infecciones nosocomiales, las cuales pudieron haberse evitado.

Factores que contribuyen al error médico


Los errores médicos pueden ser de muchos tipos, entre los que se incluyen las equivocaciones en transfusiones, eventos adversos de medicamentos, cirugía en un sitio equivocado, lesiones quirúrgicas, suicidios prevenibles, infecciones intrahospitalarias, quemaduras intrainstitucionales, úlceras de presión y confusión de la identidad. A pesar de ser fácilmente reconocibles, existe dificultad en su clasificación, debido a la amplia variedad de ellos.


Como un in tento por categorizar dichos errores, Lucian Leape y colaboradores en 1993 idearon una clasificación de los tipos de errores médicos que dividen en diagnósticos, terapéuticos, preventivos y de otro tipo (tabla 1). Dicha categorización es útil para agrupar errores sobre los cuales el sistema o el médico pueden intervenir de forma conjunta.

Los errores médicos causantes de eventos adversos son bastante comunes. Cerca de 70% de los eventos adversos encontrados en el estudio de Leape fueron considerados prevenibles, siendo los más comunes aquellos relacionados con errores técnicos, de diagnóstico, falla en la prevención de lesiones y errores en el uso de drogas.


Estos se presentan de manera más frecuente en aquellas áreas hospitalarias de mayor tecnología como cirugía vascular, cardiaca o neurocirugía, unidades de cuidado intensivo, salas de cirugía y servicios de urgencia. Dichos hallazgos justifican la creación, el seguimiento estricto y la evaluación permanente de los procesos que se desarrollan en estas áreas críticas de las instituciones de salud, al igual que un entrenamiento básico y un perfeccionamiento posterior del recurso humano que se desempeña en ellas, en busca de disminuir el número de errores.


La probabilidad de cometer un error en medicina varía en función de la condición médica del paciente: en primer lugar están las fallas del manejo en casos de infarto de miocardio, seguidas por errores en el diagnóstico de los accidentes cerebrovasculares y de medicación y respuesta subóptima de los médicos a los signos y síntomas en los casos de paro cardíaco.

La frecuencia de errores también varía en función de las condiciones médicas de los pacientes, siendo importantes las fallas de manejo en casos de infarto de miocardio, en el diagnóstico de los accidentes cerebrovasculares y de medicación y respuesta subóptima de los médicos a los signos y síntomas en los casos de paro cardiaco.


En estos casos, dichos pacientes deben ser atendidos y tratados por personal altamente entrenado en el tema y que siga procedimientos estándar de atención, que no permitan la subutilización o el sobreuso de las estrategias diagnósticas o terapéuticas y que identifique precozmente cualquier desviación del curso esperado para la enfermedad.


Respecto a los errores de medicación, su frecuencia puede variar entre 30% y 60% en diferentes estudios, y pueden dividirse en dos grandes grupos: los de acción (por uso inadecuado o injustificado) y los de omisión (por falta de administración). Igualmente estos errores pueden aparecer en los diferentes pasos del proceso de uso de medicamentos, como se observa en la (tabla 2).


Los factores más comunes asociados a los errores de medicación son la falla en el ajuste de la dosis debido a disfunción renal o hepática, historia de alergia al medicamento o relacionados, uso de un nombre, dosis o abreviaturas equivocadas del medicamento y el cálculo inadecuado de la dosificación o de la frecuencia de administración.


Otro punto relevante es que los médicos consultan poco acerca de la interacción farmacológica de los medicamentos, lo que puede llevar a eventos adversos.


Los errores de dispensación son menos comunes, siendo el más frecuente la entrega del medicamento o la marca equivocados. Los errores de administración, que suelen ocurrir en los hospitales, pueden variar entre 12% y 28%.


Como es evidente, la ocurrencia de estos errores es en algunos casos, responsabilidad directa del médico. Sin embargo, son a su vez susceptibles de corregir con estrategias educativas, económicas y simples, pues la mayoría depende de cambios en la actitud y en la adherencia a un procedimiento formal de atención.

Identificación y reporte de los errores médicos
Aunque se han ideado sistemas para la detección de los eventos adversos que se derivan de todo tipo de intervención, sistematizados o no, los informes sobre su aplicación en el medio latinoamericano es poca. Lo más cercano son las famosas reuniones académicas de morbimortalidad o los CPC (por su siglas en inglés clinicopathological conference), y últimamente, las reuniones de auditoría promovidas por las empresas que contratan los servicios de salud.


Los factores más comunes asociados a los errores de medicación son:
• Falla en el ajuste de la dosis debido a disfunción renal o hepática
• Historia de alergia al medicamento
• Uso de un nombre, dosis o abreviaturas equivocadas del medicamento
• Cálculo inadecuado de la dosificación o de la frecuencia de administración.


Desafortunadamente el enfoque punitivo de dichas actividades, donde lo que se busca el culpable y no el problema, ha llevado a los médicos a la parálisis de la práctica clínica, a la solicitud indiscriminada de exámenes paraclínicos buscando hallazgos anormales que potencialmente puedan protegerlos; a no reportar los errores y en muchas ocasiones, incluso a esconderlos; o en el mejor de los casos a informarlos como un evento aislado, entre los cuales se diluye la responsabilidad del personal de salud.


La búsqueda del error, para que sea útil, debe encaminarse a la identificación del paso donde se presentó la falla, y a la generación inmediata de un cambio que evite su nueva ocurrencia. Si esta situación no se da, en términos prácticos dichas actividades sólo sirven como sitio de reunión para contar anécdotas.

Seguridad de la atención médica

El riesgo de muerte en un accidente aéreo es de uno en ocho millones, comparado con uno por cada 550 hospitalizaciones.

El informe “To err is human” acuñó la siguiente frase para referirse a la preocupación que existe en la sociedad estadounidense acerca de la seguridad de la atención medica: “Aunque el riesgo de morir como resultado de un error médico sobrepasa con creces el riesgo de morir en un accidente aéreo, existe mucha mayor atención del público en mejorar la seguridad aérea que la de la atención en salud.” El riesgo de muerte en un accidente aéreo es de uno en ocho millones a comparado con uno por cada 550 hospitalizaciones.

Esto quiere decir que el acto médico es potencialmente inseguro, y que sólo la implementación de programas dedicados a buscar y prevenir los errores, lo pueden convertir la actividad que todos queremos.

También indica que la profesión médica conlleva riesgos, debido a que estas equivocaciones pueden generar consecuencias legales de la mayor relevancia.

Cuando una persona se decide por practicar la medicina, debe ser consciente de su papel y de la responsabilidad que adquiere para ejercer su profesión en un medio corto de recursos, pero de alta exigencia en resultados.

La atención de pacientes “por bulto” como la han impuesto las nuevas políticas de mercado, de alguna manera aboca al médico a cometer errores que pueden tener repercusiones civiles y penales para él, y de enfermedad y muerte para su paciente.

La práctica cotidiana del multiempleo para mantener un nivel de vida acorde con su responsabilidad social, donde el médico debe trasnochar aquí y atender al otro día allá, e ir rápidamente de un sitio a otro, es una actividad sumamente peligrosa, que debe ser combatida, so pena de arriesgar a los pacientes y a uno mismo a un desenlace fatal.

La responsabilidad del médico ante sus pacientes y ante la sociedad debe seguir siendo uno de los pilares de la práctica. Ésta, además de un buen servicio, un trato cálido, un diagnóstico acertado y un tratamiento efectivo, debe ir acompañado de una actitud enfocada hacia la calidad, entendida como hacer correctamente las cosas correctas.

Si estas condiciones no se cumplen, la sociedad puede y debe tomar las medidas necesarias para controlar dichas acciones y alcanzar la excelencia de la atención en salud.

Los eventos adversos médicos constituyen la tercera causa de muerte en Estados Unidos, después de la enfermedad cardiaca y el cáncer; el número de errores potencialmente prevenibles cada año varía entre 44.000 y 98.000 muertes anuales, lo que supera las defunciones por SIDA y cáncer de mama.

Autor: Alvaro Sanabria, M.D. Especialista en Cirugía
MSc Epidemiologia Clínica (Cand.)
Profesor Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud
Universidad de la Sabana

FUENTES: 
Acta Médica Costarricense
D Salud
Agencia Noticias


ERRORES MÉDICOS
Fuente: Informe del Institute of Medicine (IOM) 
To err is human

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